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martes, 26 de mayo de 2015

Las tiendas siguen 'mandando' en el comercio

Las compañías colombianas son líderes en ventas en los pequeños establecimientos del país.


Bebidas gaseosas, lácteos, cigarrillos y cervezas son los productos que tienen más salida en una tienda de barrio.

En Colombia, la compra en la tienda de barrio sigue reinando, pese a que los grandes supermercados permanecen atestados de gente, es común ver como las estanterías de estos establecimientos, que tradicionalmente estaban llenos de productos populares, ahora abren paso a marcas de valor y que antes eran exclusivos en las reconocidas cadenas.
Un estudio realizado por Servitienda, unidad de negocios de la compañía Servinformación, asegura que la alta demanda de este tipo de negocio, es porque es el punto más cercano a la casa del comprador, donde le llaman “vecino” y proliferan en los estratos 1, 2 y 3.
En la actualidad, las tiendas representan el 53 por ciento del mercado colombiano de las más de 80.000 tiendas que hay en el país.
Es claro que el consumo de las personas está asociado con elementos más emocionales que el hecho de suplir sus propias necesidades, pero en el caso de los hogares colombianos esto ha venido cambiando, pues a pesar de que algunas personas tienen buenos ingresos, el día a día requiere de obligaciones, lo que afecta notoriamente la caja de las personas.
Esta y más razones son las que tienen que vivir las personas, que tienen que utilizar otros mecanismos de compra, como por ejemplo acudir a una tienda de barrio y comprar el diario de los alimentos que consumirán al día siguiente y así “estirar” un poco más el bolsillo, señaló María Teresa Lamprea, directora de Servitienda.
Lo anterior, con relación al más reciente informe de esta empresa colombiana en donde argumenta que entre enero y abril de 2015, el top cinco de los productos que tuvieron mayor demanda fueron, gaseosas y sodas con una participación de 11,24 %, leche 8,37 %, cervezas 7,87 %, cigarrillos 7,33 %, pasabocas 7,02 % y por último los jugos con un 4,94 % de participación en el mercado.
Por otro lado, es importante especificar que los tenderos manejan un promedio de 15 proveedores, con un rango que oscila entre un mínimo de 4 y un máximo de 50 referencias en productos, siendo Bavaria (8,90 %), Coca Cola (8,26 %), Alquería (6,47 %), Alpina (4,82 %), Protabaco (4,82 %) y Nutresa (4,60 %) los mayores influenciadores en las ventas de este tipo de negocio.
Por último, el estudio revela que por afinidad los tres productos que más llevan las personas diariamente en una tienda es la Coca Cola 1,5 litros acompañado por cigarrillos en un 7,76 %, cerveza y cigarrillos con un 17 %, seguidamente el arroz con cigarrillos, el cual tiene una representación del 7,14 % en el mercado.

miércoles, 11 de marzo de 2015

En las esquinas y el ciberespacio, batallas de los supermercados

La competencia del comercio al por menor pasó de ser local a global.

Este año las principales apuestas de las cadenas de comercio para llegar a los consumidores son consolidar las ventas en línea; pelear, de esquina en esquina por las ventas en los barrios, con locales pequeños, y la guerra de precios en mejoramiento del hogar y jardinería.
Esas son tres de las principales tendencias del comercio al por menor en Colombia, de acuerdo con la firma especializada Euromonitor. (Lea también: Movidas empresariales con las que comenzó marzo)
Aunque, en el caso particular de Colombia, reinan aún las tiendas de barrio, las cuales canalizan el 53 por ciento de las ventas anuales del comercio al detal –según indica una medición del portal de información empresarial Losdatos.com– los operadores modernos invaden cada día su órbita.
El estudio ‘Las principales tendencias del retail en América Latina-2015’, que realizó la firma de análisis de mercados Euromonitor, dice que la importancia del comercio electrónico es evidente en casi todos los países del continente y a la vez que crean un reto constituyen una oportunidad para que los operadores tradicionales del sector puedan mantener las ventas presenciales e introducir estrategias omnicanal.
Y es que los medios virtuales ahorran tiempo y dinero, pues les permiten a los consumidores comparar precios, comprar objetos usados o importarlos.
Por tanto, la competencia para los operadores del comercio al por menor pasó de ser local a global.
Paralelamente, crece la importancia en el comercio al por menor de las tiendas de conveniencia, como Éxito Express, Ara o D1, debido a que las poblaciones urbanas experimentan cada vez un estilo de vida más acelerado y necesitan todo cerca de casa.
Dichos formatos suelen invertir poco en publicidad, pues prefieren trasladar ese valor a reducciones en el precio final al cliente.
“Estas tiendas modernas están empezando a reemplazar a los pequeños abarroteros independientes, quioscos y mercados en la mayoría de los países. Sin embargo, el mercado para las tiendas de conveniencia se encuentra en distintas etapas de desarrollo entre un país y otro. En algunos países estas ya son comunes, en otros el canal está subdesarrollado, como Colombia, pero creciendo de manera rápida, y en algunos otros no se han consolidado aun, por ende los consumidores siguen frecuentando negocios independientes y quioscos para comprar pequeñas cantidades”, explica Euromonitor en el análisis.
También los operadores tradicionales no solo se están basando en la estrategia física sino que están esforzándose para mantener una ventaja competitiva, ofreciendo servicios dentro de las tiendas, como aplicaciones móviles, corresponsalías bancarias, giros y pago de servicios públicos.
Almacenes Éxito, la tienda líder en Colombia, con 44 por ciento del mercado, dice que responde a los cambios con las marcaswww.exito.com y www.carulla.com y más recientemente a través de Cdiscout, en alianza con la francesa Casino, adquirió una empresa especialista en ventas directas y compras desde el hogar.
También como el ‘enemigo’ directo –las tiendas o canal tradicional– no es fácil de vencer, tiene suscritos convenios con unas 721 de ellas, cuyas áreas individuales no superan los 400 metros cuadrados, para compartir la marca Surtimax.
A la vez, se trata de una apuesta de comercio sostenible por medio del cual se asocia con los mercados independientes y llega a los consumidores de los barrios populares o de pequeñas poblaciones sin sacarlos del juego.
“Así, mejoramos la propuesta de producto para el cliente, incrementamos la venta de las tiendas de barrio, fomentamos la formalización paulatina del sector y finalmente, creamos valor compartido y sostenibilidad para el comercio independiente”, dijo recientemente el presidente del Éxito, Carlos Mario Giraldo Moreno.
Bajo ese tipo de acuerdos, Éxito, que es controlada por la multinacional francesa Casino, provee a las tiendas tanto de marcas nacionales como propias. Sin embargo, los locales siguen en manos del dueño y no pagan derechos de franquicia. Igualmente, pueden vender mercancía que les suministren otros competidores o canales.
Para las tiendas es una ventaja, porque no incurren en costos de logística, pues los productos que compran son llevados hasta la góndola por el Éxito.
El presidente del grupo chileno Cencosud, Horst Paulmann, afirmó hace un tiempo durante una visita a Bogotá que permanecerán en el mercado las tiendas que, sin embargo, se sigan formalizando.
“Los gobiernos de los países de la región buscan recaudar más impuestos para financiar su funcionamiento y, por tanto, los pequeños negocios deben organizar la contabilidad y saber qué ingresos y gastos tienen”, sostuvo.
También consideró que la incursión de las grandes tiendas exprés en los terrenos de las tiendas de barrio, el mayor uso de las tarjetas de crédito y el comercio electrónico, implican nuevos retos para las tiendas de barrio, por ahora los reyes del negocio en varios países.
No obstante, Fitch Ratings Colombia considera en un reporte reciente que la estrategia de las grandes superficies de ‘meterse’ con sus marcas a los barrios, con acuerdos de marca compartida o tiendas exprés, puede deberse, entre otros, a que la disponibilidad de tierras adecuadas para formatos de mayor tamaño es cada vez más escasa en las zonas principales de las grandes ciudades.
Aun así, Colombia tiene el área abonada para más tiendas y desarrollar paralelamente el comercio moderno y el electrónico: según un informe de Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), hay 64 metros construidos de supermercados por cada 1.000 habitantes, muy lejos de EE. UU., donde son 574; en Francia, 395, en España, 319; en Reino Unido, 282; en Chile, 171; en Argentina, 106 y México, 136.
Por ello, según voceros de Falabella, empresa que participa en Colombia en el negocio de tiendas por departamentos, en las de mejoramiento para el hogar y área financiera, todavía quedan en Latinoamérica amplios espacios para crecer, ya sea en los tamaños grandes como en los pequeños y los denominados mayoristas y tiendas de conveniencia, entre otros.
Guerra de precios para el hogar
Entre las tiendas de mejoramiento del hogar, los jugadores más grandes, como Homecenter e Easy, se están llevando a cabo actividades de precios bajos. Por su lado, las ferreterías responden con alianzas para poder mejorar el poder de negociación con los proveedores y obtener precios más competitivos, o se están convirtiendo en franquicias.
La expansión rápida de centros comerciales, tanto en las áreas metropolitanas como en ciudades intermedias, plantea desafíos a las tiendas de comercio al por menor. Sin embargo, el exceso de oferta genera preocupaciones en relación a la canibalización en un mercado saturado.
Durante los últimos tres años, las ventas de ropa en línea se han disparado. Dafiti, la pionera en desarrollar este canal, primero se enfocó en ventas de zapatos y ahora ofrece un portafolio de ropa y accesorios. La respuesta positiva del consumidor ha motivado a empresas de confecciones a desarrollar sus propios sitios web de ventas.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Mi Caserita, una iniciativa fértil

OFERTA. Los carritos ‘hamburgueseros’ de Frigor venden productos elaborados higiénicamente.

840 tiendas de barrio se unen para formar la primera asociación de su tipo

Bajo el lema “El problema no es ser chicos, sino trabajar solos”, la primera asociación de tiendas de barrio de La Paz, Mi Caserita, comenzó a trabajar con 840 socios que mejoraron sus ingresos y su calidad de vida gracias a la asimilación de un modelo de negocios competitivo.
La iniciativa nació en 2012 como un proyecto financiado por el Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) del Banco Interamericano de Desarrollo y la suiza Elea Foundation for Ethics in Globalization (Elea), y ejecutado por la Fundación para el Desarrollo Sostenible (Fundes) con el apoyo del gobierno municipal paceño.
El objetivo es implementar un modelo de negocios competitivo que promueva la permanencia y crecimiento de las tiendas de La Paz a través de la mejora de las capacidades de gestión empresarial de sus propietarios y el desarrollo de su relacionamiento con proveedores, clientes y competencia.
La capacitación en registros comerciales, mercadeo, atención al cliente y mejora en el relacionamiento con empresas proveedoras permitió aumentar las ventas mensuales de las tiendas en 29%, sus clientes en 24% y sus márgenes de ganancia en 33%.  Esto es importante porque “para la mayoría de las familias, las tiendas representan su primer o único ingreso”, expresó la gerente general de Fundes, Leslie Claros.
En casi tres años, el número de tiendas participantes en el proyecto aumentó de 120 a 840 (el 10% de las aproximadamente 8.000 que hay en La Paz) que hoy están organizadas en 23 grupos zonales que componen la Asociación de Tiendas de Barrio Mi Caserita. “Esto es el comienzo de algo bueno. (Como asociación) nos colaboramos y somos una fuente de trabajo para muchas personas, así que estamos contribuyendo a nuestra economía”, manifestó Delia Pacheco, propietaria de la tienda “Mama Lila”.
El trabajo asociativo logró en el lapso de 12 meses generar compras conjuntas por unos $us 87.000 de empresas como Madisa, Kimberly Clark, La Francesa, Sindan Organic y Vita, entre otras. Estas compras  de grandes volúmenes de mercadería derivan en la obtención de precios “mayoristas” que a su vez mejora la ganancia de las tiendas. “Ya tenemos personería jurídica. Ahora nuestro reto es tener una mayor cantidad de proveedores para alcanzar un mayor descuento por la compra masiva de productos, lo que aumentará nuestro margen de ganancias”, dijo el presidente de la nueva asociación, Erick Escóbar, quien precisó que estos comercios obtienen rebajas en sus compras de hasta 15%.
“Este proyecto tiene un alcance regional. Primero comenzó en México, luego siguió Bolivia y ahora se lo llevará a otros cinco países. En el país lo estamos replicando en Santa Cruz, donde se está comenzado a trabajar con 192 tiendas”, informó Claros.
Resultados del proyecto
El 85% de los propietarios de las tiendas de barrio maneja herramientas de gestión empresarial y el 91% aplica técnicas de mercadeo en su negocio.
La ciudad  ve nacer un modelo ‘mini’ de franquicia
Frigor lanzó los ‘carritos hamburgueseros’ para los propietarios de tiendas
Fundes y Frigor lanzaron una microfranquicia que permitirá diversificar los ingresos de los propietarios de las tiendas de barrio de La Paz: los “carritos hamburgueseros”, una iniciativa que se expandirá con la oferta de productos de otras empresas.
“Estamos buscando alternativas para que las tiendas puedan tener más ingresos y seguir creciendo”, dijo Leslie Claros, gerente general de la Fundación para el Desarrollo Sostenible (Fundes).
La microfranquicia de Frigor, un modelo de negocio simple y sistematizado, listo para operar, cuenta ya con 35 puntos de venta y ofrece cuatro tipos de hamburguesa con precios que oscilan entre los Bs 6 y los 12,50.
Otras empresas que serán parte del nuevo modelo de negocios son Hi Q Alimentos Saludables y Sofía, entre otros. Síntesis, por ejemplo, está probando su franquicia MultiRed que permitirá que las tiendas de barrio reciban pagos por servicios de empresas como Entel Viva, TigoStar, Natura, Yanbal, Axs y MegeCenter.

jueves, 9 de octubre de 2014

Los seis pecados capitales de los tenderos

Tenderos alegan falta de seguridad y grandes pérdidas monetarias.


¿Alguna vez le han vendido cigarrillos por unidad en la tienda de su barrio o en ocasiones sacan los productos en las puertas y en los andenes para vender? Si las respuestas son afirmativas quiere decir que los tenderos de su barrio están incumpliendo algunas de las normas que regulan su funcionamiento.
Según la Cámara de Comercio de Bogotá, en la ciudad existen 10.811 tiendas de barrio registradas. En lo que va corrido del año, alrededor de 14 alcaldías locales junto con la Policía, han realizado 604 actividades de control para verificar el cumplimiento de las normas. Los pecados de los tenderos quedan en evidencia en estos operativos.
Licor después de las 11
Es el pecado que más cometen los tenderos en todas las localidades, según la Policía. El Decreto 263 de 2011 señala que la venta y el consumo de alcohol en las tiendas solo está permitido entre las 10 de la mañana y las 11 de la noche. Según Asotiendas, organización que representa a los tenderos, cerca del 40 por ciento de los negocios fueron cerrados por este tipo de incumplimiento desde que se expidió el decreto.
Francisco Álvarez, presidente de dicha organización y tendero en el barrio Los Molinos, señala que los sellamientos se dan porque desde que se prohibió vender después de las 11, sus ingresos han disminuido en un 50 por ciento. “Hasta las 9, la gente compra artículos de la canasta familiar y de ahí en adelante solo se vende licor. Los ingresos disminuyeron y por eso los tenderos no respetan los horarios”, aseguró.
Para Carlos Ortega, dueño de una tienda en Chapinero, que ha sido sellada por incumplir el horario, “es injusto que nos restrinjan tanto la venta mientras se permite que los bares operen hasta las 5 a. m”. Agrega que se deben tener en cuenta graves problemas que tiene el gremio como la inseguridad y la competencia de grandes supermercados.
Alcohol adulterado
“En vista de que íbamos muy mal por la prohibición de vender licor en determinados horarios, muchos optaron por lo ilegal y al ver que estaban arruinados decidieron vender licores adulterados”, indicó Álvarez. Según la abogada de la Alcaldía de Engativá, Martha Castañeda, solo en esta localidad, se han incautado más de 2.000 botellas de licor adulteradas.
Suelos no permitidos
La Ley 232 de 1995 establece que las tiendas deben cumplir con unas normas relacionadas con el uso del suelo.
Castañeda explica que “muchos de los tenderos instalan su negocio en cualquier sitio sin consultar el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) para determinar qué actividad se pueden desarrollar”.
Castañeda señala que “en ocasiones se utilizan balanzas viejas que no las mandan a arreglar ni a calibrar y por el uso se van descuadrando”.


Trece negocios han sido sellados en la localidad de Tunjuelito por incumplir las normas referentes al uso del suelo. Mientras tanto, en la localidad de San Cristóbal ya se han hecho 10 visitas a tiendas en las que se evidencia que la mayoría incumple esta norma.
Cigarrillos por unidad
Según Asotiendas, el 100 por ciento de los negocios ignora la ley 1335 de 2009 que prohíbe la venta por unidad de productos de tabaco. Castañeda explica que en la mayoría de las tiendas no solo se venden cigarrillos por unidad sino que también se presentan casos de venta de tabaco a menores de edad.
Espacio público invadido
“En los barrios del sur, por ejemplo, todo el mundo saca algo para vender al andén, porque los ingresos no alcanzan y la gente necesita comer”, señaló Álvarez.
La abogada Castañeda indica que en los operativos encuentran “tenderos que ponen los bultos de papa y yuca en el andén, impidiendo el paso de los peatones”.
Alterar las balanzas
De acuerdo con Asotiendas, Ciudad Bolívar es una de las localidades en donde más se alteran las balanzas.
La contaminación visual, otro lío
La Secretaría de Ambiente debe dar una autorización en la que se establezca qué tipo de avisos se pueden instalar en las tiendas para determinar las medidas y los tamaños, dependiendo la zona en la que esté ubicado el predio.
De acuerdo con Martha Castañeda, abogada de la Alcaldía de Engativá, los tenderos suelen llenar sus fachadas de publicidad exterior anunciando diferentes productos y servicios.
En un operativo diurno o nocturno en el que se pueden visitar más de 15 establecimientos, alrededor de 20 vallas son decomisadas por producir contaminación visual.
Solo en el barrio Quirigua de la localidad de Engativá, 50 vallas fueron recogidas durante un solo recorrido.
EL TIEMPO

jueves, 18 de septiembre de 2014

Combos controlarían 60 por ciento del negocio de los huevos en Medellín



Organizaciones armadas estarían constituyendo empresas formales para consolidar el mercado que controlan en los barrios.


Algunos comercializadores de huevos aseguran que en casi todo el nororiente y en buena parte del occidente de Medellín sus productos están vetados por los combos. Según su denuncia, las agrupaciones armadas destierran a los vendedores tradicionales con amenazas y obligan a los tenderos a comprar solo los huevos de ciertos distribuidores que constituyen empresas legales, pero que actúan de la mano con los combos para quedarse con ese mercado.

La situación no es una novedad. Desde 2011 se registran denuncias públicas de comerciantes y agremiaciones que expresan su preocupación por la incursión de la ilegalidad en ese negocio. Sin embargo, pese a varias reuniones en las que se han informado del tema a las autoridades, los comercializadores dicen que el fenómeno ha tomado mayores dimensiones debido, según ellos, a que en los últimos meses los combos han avanzado en la constitución de empresas formales hasta apoderarse del 60 por ciento del mercado de los huevos.
“Están establecidos en sitios fijos de la ciudad con sus distribuidores, sus empleados y sus teléfonos. Algunos con vehículos y personal uniformado. Se han tomado la distribución amenazando al tendero porque no pueden recibir ningún otro huevo diferente al que ellos distribuyen”, dice uno de los comerciantes que pidió la reserva de su identidad.

Las presiones empezaron, dice otro de los distribuidores, en algunos sectores de La América y Barrio Cristóbal, luego pasaron al municipio de Bello y a los barrios Pedregal Santo Domingo y Popular. Desde allí se extendieron a Castilla, Robledo, Aranjuez, Manrique, Moravia, San Javier y Belén.

Esos barrios son solo algunos de los afectados por las amenazas. De acuerdo con su versión, los combos habrían encontrado en los huevos y en otros productos de la canasta básica, un mecanismo para recuperar las rentas que disminuyeron, principalmente en las comunas 4, 8 y 16, debido a la entrada de rutas alimentadoras y a la salida de flotas de transporte público que pagaban extorsiones para poder circular en los sectores controlados por los combos.

“Se fue extendiendo, se convirtió en una bola de nieve que fue creciendo en la medida en que el fenómeno tuvo resultados en algunas zonas. Hoy en día es más o menos el 60 por ciento de la ciudad, es un negocio muy lucrativo para ellos. Les da músculo financiero y económico para financiar otras actividades”, dice un directivo de una de las empresas tradicionales.

El coronel (r) Sergio Vargas Colmenares, secretario de seguridad de Medellín, dijo que varios casos de empresas conformadas por los combos tienen seguimiento en la actualidad por parte del Gaula de la Policía Metropolitana.

“Nosotros tenemos conocimiento de eso porque es una práctica notoria, pero tengo que aclarar que no hemos recibido denuncias específicas. Con base en ese conocimiento, le hemos dado la orientación al Gaula para que sea capaz de dar una línea de operación”, dijo Vargas.

Los comerciantes aseguran que en sus reuniones con las autoridades han identificado con nombre propio a por lo menos 15 empresas distribuidoras al servicio de los combos. Las investigaciones de las autoridades continúan, pero los vendedores tradicionales sostienen que sus negocios no resisten más perdidas.

Los nuevos dueños del negocioVarios correos electrónicos enviados desde octubre de 2013 por varios distribuidores al comando de la Policía en el Valle de Aburrá y al director nacional de esa institución, general Rodolfo Palomino, incluyen un listado con el nombre de varias empresas comercializadoras de huevos que, según la denuncia, están al mando de grupos delincuenciales en varios sectores de Medellín y Bello.

Al contrastar ese listado con bases de datos públicas, El Colombiano constató que son empresas legalmente constituidas y aparecen registradas en la Cámara de Comercio de Medellín. El caso más llamativo se halló luego de verificar los antecedentes del representante legal de una distribuidora que controla el negocio en un sector del oriente de la ciudad. Se pudo establecer que se trata de un hombre capturado en 2004 por un homicidio múltiple, acusado por la Fiscalía de ser integrante de "la Oficina” y condenado a 40 años de cárcel por los delitos de homicidio agravado y concierto para delinquir.

Fuentes del Inpec confirmaron que estuvo recluido en la cárcel Bellavista durante tres años y luego quedó en libertad condicional por decisión del Juzgado Sexto de Ejecución de Penas de Medellín. Su identidad se omite, pues “actualmente no es requerido por autoridad judicial alguna”, según dice de forma textual el aplicativo para la consulta de antecedentes judiciales de la Policía Nacional.  Esa condición y la falta de denuncias concretas en su contra permite que su incursión en el mercado de los huevos se vea como una actividad comercial legítima, pese a que los comerciantes tradicionales lo reconocen como uno de los encargados del constreñimiento y las amenazas.
El secretario de seguridad de Medellín insistió en que además de las declaraciones públicas por parte de los afectados, se requieren denuncias formales y con la mayor cantidad posible de detalles sobre los responsables de las intimidaciones: “Frente al tema de la extorsión o de esa práctica criminal, sí es importante una colaboración decidida para lograr la individualización de los responsables”, afirma el funcionario.

Pese a que los comerciantes reconocen no haber instaurado denuncias formales en la Fiscalía por temor al impacto que podría tener para su seguridad y la de sus trabajadores, algunos sostienen que sí han ofrecido detalles concretos en las reuniones que han tenido con las autoridades.

Uno de ellos asegura que en varias oportunidades ha entregado información con los alias de los supuestos responsables, placas de vehículos, direcciones y nombres de distribuidoras. Incluso, conserva una agenda con esa información en la que además registra las comunicaciones que ha sostenido con diversas instituciones desde mediados de 2013.

“Toda esa información la hemos entregado. A uno le exigen que vaya y dé la cara allá, pero antes de eso tenemos que cerrar el negocio y sacar a la familia y a todos los trabajadores”, dice el comerciante.

Por su parte, Pilar Fernández, directora ejecutiva de la Federación Nacional de Avicultores de Colombia, Fenavi, seccional Antioquia, dice que esa agremiación se ha mantenido al tanto de la situación y desde el año anterior ha hecho pronunciamientos sobre el caso. Sin embargo, sostiene que una de las mayores dificultades para denunciar de manera formal radica en que muchas veces las amenazas no se dirigen contra los avicultores ni a sus distribuidores, sino exclusivamente contra los tenderos para que no compren productos diferentes a los que comercializan los combos.

El problema es que ese delito no se ha podido tipificar, eso es lo que nos han dicho todas las autoridades. Es el tendero al que le dicen ‘usted no le compre a este, cómpreme a mí'. Entonces el avicultor sabe que hay zonas a las que no puede entrar, pero no hay nada que nosotros realmente podamos denunciar”, dice Fernández.

El costo para consumidores y distribuidores“Nos preocupa que han salido muchos empleados de las distribuidoras y de las granjas encargadas del negocio desde hace más de 40 años, una tradición de distribución y producción de huevos para el consumo de los barrios en la ciudad que se ha ido perdiendo junto a la mano de obra”, dice uno de los comerciantes.

Aunque manejan cifras diversas, los distribuidores coinciden en que el aumento en los precios para el consumidor final es otra de la consecuencias del fenómeno. Algunos sostienen que el aumento en promedio es de mil pesos por canasta. Otros, sin embargo, aseguran que puede haber sobrecostos hasta del 50 por ciento.

“Las cuentas que hemos hecho es que estamos dejando de vender 300 mil huevos semanales, eso es más o menos tres millones de pesos. Además nos hemos dado cuenta de que un huevo que nosotros vendíamos a 130 pesos, ellos lo están vendiendo a 240”, dice el propietario de otra distribuidora.

El mismo comerciante también critica la posición de otros distribuidores que, pese a que rechazan la práctica de los combos, han cedido a sus presiones y en muchos casos les venden sus productos: “Sabemos que en Bello le compran directamente al productor, pero hay distribuidoras que les están haciendo el puente y, como ya no pueden salir a los barrios, le venden el huevo a los delincuentes. Si hacen eso, esto también se vuelve culpa de nosotros”.

TOmado de: http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/C/combos_controlarian_60_por_ciento_del_negocio_de_los_huevos_en_medellin/combos_controlarian_60_por_ciento_del_negocio_de_los_huevos_en_medellin.asp

viernes, 11 de julio de 2014

Tiendas de barrio se han convertido en las preferidas por hogares colombianos

Bogotá_

Más de la mitad de las familias del país continúa comprando en las tiendas cercanas a su casa, a pesar de que han llegado grandes cadenas de retail internacional como PriceSmart, y se mantienen supermercados de trayectoria como Éxito, Olímpica, La 14 y Cencosud.

Según el informe de la consultora global de consumo, Kantar Worldpanel, 53% de los hogares nacionales continúa comprando los productos masivos y de su canasta básica en los modelos de mercado tradicionales, es decir, tiendas de barrio y minimercados.
El estudio, que tiene por nombre Latam Retail Overview, consiste en el análisis de las tendencias del lugar de compra de las familias en la región de América Latina, el cual arrojó el resultado de que 100% de estos grupos visitan “la tienda de la esquina”, debido principalmente a que en ellos se adquieren productos casi a diario cuando se acaban los bienes comprados en el mercado que se realiza a principio o a mitad de mes.
El director de cuentas de Kantar Worldpanel en Colombia, aseguró que la cercanía y la confianza que genera conocer al tendero, es una de las razones por las cuales las tiendas tradicionales son el lugar predilecto para la compra de los bienes que empiezan a escasear en la casa.
El hecho de que esta parte de la población se dirija 190 veces al año a un local de estos, es decir, unas 4 veces a la semana, tiene un porqué. Según Leopoldo Vargas Brand, gerente de Mall & Retail, la razón se encuentra en la posibilidad de que muchos trabajadores compren al menudeo y a diario productos como la leche, los huevos y el chocolate; además de que este tipo de comercio tiende a disponer un horario más extendido al que ofrecen las grandes cadenas de retail.
El estudio informa que el gasto por compra, está estimado en $4.600, para así generar un desembolso total al año de $580.400 por todas sus visitas en tiendas tradicionales, las cuales, según García Vargas, está influenciado bajo un sistema de confianza en el cual “el vendedor le fía al comprador, para que este efectúe el pago a fin de mes o cuando le llegue el sueldo”.
El estudio, también distribuye a la población de cada país entre cuatro estratos socioeconómicos. Para el caso de Colombia, la organización asegura que 16% de los habitantes son de estrato alto, 21% pertenecen al medio-alto, 19% son de medio-bajo y 35% están en estrato bajo.
Así, bajo este panorama puede explicarse que los mayores compradores del formato de tiendas de vecindario, sean los pertenecientes al nivel bajo con 39%, seguidos del medio-bajo con 29%.
No obstante, según el director nacional de Fenaltiendas, Juan Ernesto Parra, los hogares de los estratos 1, 2 y 3 de la escala nacional, podrían tener un consumo que oscila entre 70% y 80%, debido a que su tradición y modelo de trabajo los hace comprar en estos formatos.
Este fenómeno no se ve en los estratos altos, pues estas familias son las que compran más en las grandes superficies con 96% de penetración, 30% de adquisiciones, 34 visitas al año y un gasto promedio de $28.300 por cada visita.
Cabe destacar que fuera de las tiendas y súper almacenes, los minimercados tienen relevancia en los hogares a la hora de consumir, aunque, según García, estos hacen parte de los formatos tradicionales.
Tiendas exprés no son de barrio
Los retailers se han dado cuenta del comportamiento de compra de las familias nacionales, y es por ese motivo que han decido montar sus tiendas ‘exprés’, las cuales cuentan con baja superficie, aunque poseen una estrategia de mercadeo respaldada por los súper almacenes.
A pesar de estos esfuerzos, los expertos dicen que aunque estas tiendas están en el barrio aún no generan confianza en el comprador y debido a política empresarial no pueden ofrecer servicios como el de fiar los productos. Además existe la percepción de que sus artículos son más costosos.
Alimentos, los productos más comprados
El informe de Kantar Worldpanel, señala que la canasta de los colombianos está dominada por los alimentos con 43%. Estos productos son los más consumidos dentro de toda la oferta de superficies que existe en el país. Fuera de estos bienes, los cosméticos, cremas y demás productos de cuidado personal siguen como los más comprados con 24% y cierran la lista los insumos lácteos con 17% de la canasta familiar.
Así pues, entre lo consumido con mayor crecimiento se encuentran los protectores solares, sopas y consomés, higiene femenina, cerveza y suavizantes de ropa según el estudio realizado por la firma internacional.
Las opiniones
Jaime García Castillo
Director de cuentas kantar worldpanel colombia

“La cercanía y la confianza son algunas de las claves y características por las cuales los hogares colombianos siguen comprando en las tiendas de su vecindario”.
Leopoldo vargas brand
Gerente de Mall & Retail

“El hecho de que en muchas ocasiones el tendero le fíe a los clientes también es un factor que hace que los hogares sigan comprando en los formatos tradicionales”.
Juan Ernesto Parra
director nacional de fenaltiendas

“A los formatos pequeños de las grandes superficies no les ha ido muy bien debido a que no tienen el poder de decisión de una tienda de barrio, como el hecho de llevar y pagar luego”.

Gabriel Forero Oliveros

gforero@larepublica.com.co


miércoles, 30 de abril de 2014

Medellín es donde más se prefiere la tienda de barrio

Las tiendas de barrio en Medellín no solo se han mantenido sino que en los últimos tres años aumentaron su ventaja frente a los grandes almacenes de cadena, en la preferencia de los consumidores para adquirir los productos para su hogar. Así lo indica un reciente estudio de la firma Brandstrat, que además incluyó a Bogotá, Cali y Barranquilla. 

La investigación indica que en la capital paisa, las personas que en 2010 elegían a una tienda representaban 27 por ciento del total de encuestadas, mientras que el año pasado se incrementaron a 51 por ciento. De las otras capitales, la única en la que también los tenderos elevaron su penetración fue Bogotá: de 17 por ciento subió a 23 por ciento. 

Juan Ernesto Parra, director nacional del programa Fenaltiendas, de Fenalco, asegura que los establecimientos de ventas al menudeo es un fenómenos muy arraigado en Medellín. 

"Los estratos uno, dos y tres dependen de la tienda por la capacidad de desembolso, y en esta ciudad es un fenómeno muy arraigado", explicó Parra al diario La República. Y agrega que en el país se identifican tres clases de tenderos, de los cuales 70 por ciento es tradicional porque tienen un negocio estable y no "sienten la necesidad" de buscar cambios.

Otro 20 por ciento es denominado empírico, que constantemente prueban distintos modelos porque no ha encontrado un rendimiento ideal. Y los ilustrados, 12 por ciento, quienes son en gran medida nuevas generaciones que buscan apoyo, capacitación e implementar tecnologías en su establecimiento. 

En Cali y Barranquilla la tendencia no tuvo el mismo comportamiento. De acuerdo con el análisis de Brandstrat, en la capital vallecaucana las tiendas registraron el mayor descenso, al caer de 29 a 3 por ciento. Y en la principal ciudad del Caribe colombiano perdieron tres puntos, ya que 27 por ciento de los encuestados prefería hace tres años mercar en una tienda. Hoy son 24 por ciento.

Almacenes de barrio, en alza 
Los resultados de la investigación muestran una tendencia acorde al actual desarrollo económico nacional, cuyo principal indicador es un mayor poder de compra de la clase media. Eso ha derivado, como ha informado el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, (Dane), en que parte de la población que era estratos tres y cuatro, ya es cinco o hasta seis. 

Coincide además con que los supermercados de cadena son en su mayoría frecuentados por clientes con edades entre 35 y 45 años, el grupo que más concentra a la generación que logró mejorar su nivel de vida, según cifras del Gobierno. "El grueso de la clientela en centros comerciales son los adultos-jóvenes", lo confirma Carlos Betancourt, presidente Asociación de Centros Comerciales de Colombia (Acecolombia). 

Los clientes de supermercados de cadena en los estratos bajos son más hoy por igual. En 2010, el estrato uno marcaba 10 por ciento en la preferencia por hacer compras en dichos establecimientos, y en 2013 ya eran 14 por ciento. Y en el dos, varió de 23 a 27 por ciento. De hecho, fueron los únicos en mostrar una mejoría tan evidente.

Según la investigación de Brandstrat, los supermercados de barrio también han ganado espacio en la preferencia de los colombianos. Se trata de los pequeños formatos que solo tienen un punto de venta o máximo dos o tres sucursales, y están relacionados con negocios familiares. "Hoy el mercado del menudeo ha tomado mucha fuerza, y lo demuestran esos formatos pequeños, de 800 a 900 metros cuadrados", sostuvo Betancourt. "Por dos o cuatro cosas no se va a un hipermercado; la gente busca espacios así"

Las tiendas de barrio en Medellín no solo se han mantenido sino que en los últimos tres años aumentaron su ventaja frente a los grandes almacenes de cadena, en la preferencia de los consumidores para adquirir los productos para su hogar. Así lo indica un reciente estudio de la firma Brandstrat, que además incluyó a Bogotá, Cali y Barranquilla. 

La investigación indica que en la capital paisa, las personas que en 2010 elegían a una tienda representaban 27 por ciento del total de encuestadas, mientras que el año pasado se incrementaron a 51 por ciento. De las otras capitales, la única en la que también los tenderos elevaron su penetración fue Bogotá: de 17 por ciento subió a 23 por ciento. 

Juan Ernesto Parra, director nacional del programa Fenaltiendas, de Fenalco, asegura que los establecimientos de ventas al menudeo es un fenómenos muy arraigado en Medellín. 

"Los estratos uno, dos y tres dependen de la tienda por la capacidad de desembolso, y en esta ciudad es un fenómeno muy arraigado", explica Parra. Y agrega que en el país se han identificado a tres clases de tenderos, de los cuales 70 por ciento es tradicional porque tienen un negocio estable y no "sienten la necesidad" de buscar cambios.

Otro 20 por ciento es denominado empírico, que constantemente prueban distintos modelos porque no ha encontrado un rendimiento ideal. Y los ilustrados, 12 por ciento, quienes son en gran medida nuevas generaciones que buscan apoyo, capacitación e implementar tecnologías en su establecimiento. 

En Cali y Barranquilla la tendencia no tuvo el mismo comportamiento. De acuerdo con el análisis de Brandstrat, en la capital vallecaucana las tiendas registraron el mayor descenso, al caer de 29 a 3 por ciento. Y en la principal ciudad del Caribe colombiano perdieron tres puntos, ya que 27 por ciento de los encuestados prefería hace tres años mercar en una tienda. Hoy son 24 por ciento.

Almacenes de barrio, en alza 
Los resultados de la investigación muestran una tendencia acorde al actual desarrollo económico nacional, cuyo principal indicador es un mayor poder de compra de la clase media. Eso ha derivado, como ha informado el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, (Dane), en que parte de la población que era estratos tres y cuatro, ya es cinco o hasta seis. 

Coincide además con que los supermercados de cadena son en su mayoría frecuentados por clientes con edades entre 35 y 45 años, el grupo que más concentra a la generación que logró mejorar su nivel de vida, según cifras del Gobierno. "El grueso de la clientela en centros comerciales son los adultos-jóvenes", lo confirma Carlos Betancourt, presidente Asociación de Centros Comerciales de Colombia (Acecolombia). 

Los clientes de supermercados de cadena en los estratos bajos son más hoy por igual. En 2010, el estrato uno marcaba 10 por ciento en la preferencia por hacer compras en dichos establecimientos, y en 2013 ya eran 14 por ciento. Y en el dos, varió de 23 a 27 por ciento. De hecho, fueron los únicos en mostrar una mejoría tan evidente.

Según la investigación de Brandstrat, los supermercados de barrio también han ganado espacio en la preferencia de los colombianos. Se trata de los pequeños formatos que solo tienen un punto de venta o máximo dos o tres sucursales, y están relacionados con negocios familiares. "Hoy el mercado del menudeo ha tomado mucha fuerza, y lo demuestran esos formatos pequeños, de 800 a 900 metros cuadrados", sostiene Betancourt. "Por dos o cuatro cosas no se va a un hipermercado; la gente busca espacios así".

jueves, 3 de abril de 2014

Tiendas de barrio, clave en el comercio de Villavicencio

Con restaurantes y salones de belleza mueven amplia franja del comercio local dice Infocomercio 2013

Los almacenes de grandes superficies o hipermercados, pese a su fuerza, no han logrado debilitar a las tiendas de barrio.

Por el contrario, señala el más reciente censo de establecimientos comerciales Infocomercio, esta clase de establecimientos son el negocio que más impulsa el comercio. Y destaca, además, un crecimiento importante en restaurantes en todo el país.

En ese censo, que se realizó en 50 ciudades del país entre las que se contó Villavicencio, se define la tienda de barrio como el establecimiento que es atendido por vendedores detrás de un mostrador y que ofrecen productos básicos al detal o en pequeñas cantidades. No cuentan cafeterías ni negocios o locales de las estaciones de gasolina.

Para el caso de Villavicencio, los investigadores de Infocomercio establecieron que en la ciudad hay 13.817 establecimientos comerciales, esto representa 3,1 por ciento del comercio total del país. Y de estos, 2.541 son tiendas de barrio –18,3% del total del comercio de la ciudad–.

Si tomamos como base 497.246 habitantes de la ciudad, significa que hay 36 habitantes por cada local comercial y una tienda de barrio por cada 195 pobladores.

Como ocurre con el comportamiento del resto del país, el comercio de Villavicencio sigue la misma tendencia y según el estudio de Servinformación, que suministra datos georreferenciados y clasificados según la tipología de los establecimientos, el segundo negocio que más se mueve son los restaurantes (27.505 en las ciudades estudiadas) y las peluquerías, el tercer negocio en la medición.

De restaurantes, en Villavicencio se contabilizaron 774 locales (5,6% del comercio) y 700 peluquerías y salones de belleza.

Paradójicamente, en Villavicencio se mantienen los café Internet, con 654, una tendencia contraria a la del resto del país,
donde este tipo de establecimientos tiende más bien a desaparecer.

Igualmente les sorprendió a los investigadores de Infocomercio el impulso de los talleres de mecánica, una tendencia contraria a la del resto del país y que arrojó la existencia de un taller por cada 162 vehículos, para un parque automotor de 58.000 vehículos; y de las cacharrerías entre los 10 primeros comercios de la ciudaD.
REDACCIÓN LLANO SIETE DÍAS

Tomado de: http://www.eltiempo.com/colombia/llano/tiendas-de-barrio-clave-en-el-comercio-de-villavicencio_13765487-4

miércoles, 12 de febrero de 2014

La tienda de barrio deber saltar al e-commerce

La crisis ha acelerado la desaparición de la pequeña tienda de barrio, amenazada desde hace años por el e-commerce y antes por las grandes superficies. Sin embargo, Internet puede ser un aliado para el comercio tradicional que ha caído en ventas un 13% desde el inicio de la crisis frente al crecimiento del 136,7% del e-commerce.
Comprar a golpe de click durante 24 horas ha cambiado las costumbres de compra de los consumidores. José Luis Nueno, gurú de la distribución, asegura que “los jóvenes y la movilidad acelerarán el cambio. También las tiendas de las estaciones de tren porque sirven los deseos del nuevo consumidor”. Más del 80% de los encuestados de un estudio de IBM escogieron una tienda física para realizar su última compra pero sólo la mitad tiene la certeza de que volverá a hacerlo en la próxima ocasión.
El móvil agudizará el cambio. La consultora BuddeComm anuncia que sólo el mobile commerce superará los 200.000 millones de dólares en 2015 en todo el mundo. El móvil es ya un instrumento para abaratar las compras de calle. Los consumidores lo usan para ver si encuentran más barato el artículo que están viendo en una tienda. Es Estados Unidos se ha impuesto el showroomer, probarse ropa y zapatos en establecimientos de calle, y fotografiar los códigos de barras para buscarlos por Internet más baratos. Este hábito se ha extendió hasta el punto de que establecimientos de Nueva York y Shangai han empezado a cobrar de cinco a veinte dólares por probarse artículos si el cliente no realiza ninguna compra.
El pequeño comercio no puede luchar contra la realidad, pero duda sobre la forma de abrir sus puertas a Internet. Angel Sagredo, responsable de Smarted Commerce en IBM SPGI, afirma que “vender en Internet es mucho más que trasladar el escaparate a la web. Hay que analizar la oferta de nuestros competidores en la web, igual que se hace con las tiendas físicas de nuestro entorno, estudiar nuestras fortalezas y ponerlas en valor”. Muchas tiendas tradicionales de calle se han posicionado en Internet por ser expertos en un nicho de mercado muy reducido.
Hay que adaptar el modelo de negocio al nuevo canal, pensar que una compra puede empezar en la web y terminar en la tienda. El 70% de las primeras interacciones del consumidor con un producto o servicio se produce online, y el 64% de las compras realizadas en los comercios físicos han sido precedidas de consultas de opiniones y precios en Internet. Sagredo aconseja “fidelizar a los buenos clientes con ventas privadas y avisos de novedades, por ejemplo. Utilizar herramientas como las redes sociales o los cupones descuento”.
Hacer una buena tienda online es cara, debe estar actualizada con los productos, cambiar su escaparate tan a menudo como el de la tienda de calle, y posicionarse en los buscadores para salir de los primeros en las búsquedas. Una alternativa es vender a través de grandes sites como Amazon o market places como Rakuten. Es verdad que cobran por ello pero también atraen a muchos vendedores, y ofrecen un abanico de servicios como la pasarela de pago, la entrega de los productos en casa del cliente y hasta su almacenaje. “Con el e-commerce han surgido empresas agregadoras de todas las etapas del e-commerce”, informa Ignacio Faus, socio responsable de Tecnología y Business Services de KPMG en España. El pequeño comercio puede subcontratar el tramo que sea incapaz de abordar, desde el desarrollo de la plataforma de venta hasta el servicio de logística. Manos a la obra.

Tomado de: http://www.media-tics.com/noticia/4355/Internet/La-tienda-de-barrio-deber-saltar-al-e-commerce.html

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Transformarán a las tiendas de barrio

El Grupo Pades, dedicado a la distribución de productos de primera necesidad, extenderán la marca Mass a las tiendas de barrio, a fin de ampliar sus ventas al detalle a partir de enero.
 
          EP 
 
 Las tiendas de barrio podrían convertirse en minisuper de barrio, de acuerdo con el plan del grupo Pades.
Tras 17 años de experiencia surtiendo a 44 mil clientes de todo el país, el grupo decidió lanzar un proyecto de franquicias  accesibles a una mayor parte de la población. Actualmente cuentan con una tienda “piloto” ubicada en sus oficinas de la zona 12, pero el año entrante quieren alcanzar la cifra de 400 en toda la República.

Patricia Ramírez, gerente comercial del Grupo Pades, indica que los que “ya cuenten con un punto existente pueden migrar en franquicia”. Los que deseen empezar de cero contarán con tres conceptos de tienda según su tamaño. Dependiendo de eso la inversión oscilará entre US$3 y US$12 mil.

Los franquiciadores se ocuparán de dotar a los nuevos empresarios de capacitación, ayuda sobre qué productos vender o con qué inventario contar; en definitiva, se busca “trasmitir el conocimiento para que la tienda sea un éxito”, señala Ramírez, quien añade que no son el primer ejemplo de microfranquicias en el país, pero sí “la primera experiencia en el campo de las tiendas de barrio”.

Según el concepto elegido, el negocio incorporará servicios adicionales como servicio a domicilio, agente bancario, WiFi, panadería, venta de comida y café, canje de remesas, recargas telefónicas y operaciones bancarias.

Es una estrategia nacional de franquicias, apoyada por  World Vision.

TOMADO DE: http://www.elperiodico.com.gt/es/20131217/economia/239766